ARTE
MIMESIS: Realismos Modernos
El Museo Thyssen-Bornemisza junto con la Fundación Caja Madrid, presenta la exposición: Mimesis. Realismos Modernos 1918-1945, con el objeto de mostrar la difusión del realismo en el período de entreguerras.

La exposición se propone mostrar la difusión del realismo en los años que se extienden entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Durante este periodo histórico en que se pusieron en cuestión todos los presupuestos en los que se había basado hasta entonces el mundo occidental, el realismo se manifestó con fuerza constituyéndose en una de las tendencias principales de la modernidad. Los artistas realistas, en clara oposición al subjetivismo de los movimientos de vanguardia de comienzos de siglo, se concentraron en representar la realidad de su tiempo; para ello tuvieron que desarrollar una nueva manera de representación adecuada a la nueva era y, en gran medida, contribuyeron a un mejor entendimiento del hombre moderno.
A pesar de la diversidad de los realismos modernos, la exposición analiza el desarrollo del realismo como una tendencia generalizada que comenzó con fuerza, pero que acabó debilitándose por los problemas económicos, políticos y sociales que se plantearon en su tiempo y que terminaron desembocando en la Segunda Guerra Mundial. Podemos recorrer su transformación desde los inicios del periodo, cuando los artistas realistas defendían firmemente la objetividad en la representación artística, hasta su crisis hacia el final del periodo, cuando se cuestiona la exactitud de la descripción visual y la representación se vuelve cada vez más subjetiva.
La exposición, en definitiva, hace un análisis de los problemas de la representación de la realidad, del concepto de mímesis en el arte moderno. Para ello, la muestra se ha articulado de manera temática agrupando las obras según los géneros tradicionales de la pintura, como la naturaleza muerta o el retrato, o por ciertos temas recurrentes como la ciudad o el paisaje. También se pone un especial énfasis en las relaciones, paralelismos, rasgos comunes o afinidades que se dan entre obras de artistas que pertenecen a contextos nacionales lejanos entre sí.
Las obras que se exponen en Mímesis. Realismos Modernos. 1918-45 están dispuestas en torno a 6 bloques temáticos y repartidas entre las sedes del Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid.
Museo Thyssen-Bornemisza
1.- Sustancia y forma de las cosas: Naturalezas muertas.
Esta sección recorre la recuperación de uno de los géneros pictóricos que mejor permiten al artista plasmar sus necesidades de objetividad. En ella se ponen en relación las soluciones pictóricas dadas por artistas como Morandi, Casorati, De Chirico, o Severini con Kanoldt, Ket, o Sheeler, siguiendo una línea discursiva que comienza con soluciones más formalistas hasta finalizar con las turbadoras naturalezas muertas de Derain.
2.- Identidad y representación: Retratos.
Si la nueva sensibilidad moderna quería volver a poner la creación artística en estrecha relación con el mundo, nada más adecuado que el género del retrato en el que la pintura es pura mimesis. Los retratos de Casorati, Dix, Schad, Koch, Toorop, o Derain nos reflejan, además, la tensión existente entre el individuo y la sociedad.
3.- Escenarios íntimos: Interiores con figuras.
Este tema nos pone en relación con un aspecto tan moderno como es el espacio de la intimidad vista como refugio de la agitación de la ciudad moderna. La sección se subdivide en tres salas diferentes: la primera dedicada a la obra de Bellows, Derain, Casorati y Vallotton; la segunda establece un diálogo entre los interiores de Pirandello y Solana, y una última estancia protagonizada por el enigma de los personajes de Hopper, Balthus y Pène du Bois.
Fundación Caja Madrid
4.- Pasiones metropolitanas: Figuras en la ciudad.
La agitada vida de la gran ciudad era desde la segunda mitad del siglo XIX el mejor paradigma de la modernidad. A través de los fragmentos de la vida urbana que nos ofrecen las alegorías modernas de Beckmann, la representación de los espectáculos urbanos de Foujita, Koch o Domingo, o la mirada crítica de George Grosz sobre la enloquecida sociedad berlinesa, la ciudad se presenta ante nuestros ojos como el gran espectáculo moderno.
5.- Nuevos paisajes agrícolas, urbanos e industriales.
La contraposición entre el campo y la gran metrópolis fue una cuestión crucial para la pintura moderna de entreguerras. Este apartado de la exposición hace una recapitulación del desarrollo del paisaje durante este periodo, desde las representaciones del campo de Derain, Miró, Benton, Orozco y Siqueiros, hasta los nuevos paisajes urbanos de Hopper y Crawford.
6.- El artista frente a la Historia.
La exposición termina con las implicaciones políticas del realismo a través de tres ejemplos significativos: la cruzada de John Heartfield contra el nazismo, la visión de los estragos de la guerra que nos ofrecen los rehenes de Jean Fautrier y el dolor de la Guerra Civil española a través del grito de la madre campesina de Julio González.