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Nightology y Matador entran en el palacio

Dos de las fiestas más emblemáticas de España se unen para dejarnos boquiabiertos ante semejante despliegue de sonido, arte y... fiesta.
Esta vez el escenario elegido no tiene precedentes: El palacio de los deportes de Madrid, un espacio moderno, amplísimo y totalmente acondicionado para dar cabida a un evento de estas dimensiones. La revista Matador cumple 10 años y quiere celebrarlo a lo grande...

[Laociotk -11/11/2005]

Cualquiera que pasara por delante del Palacio de los deportes de Madrid, sito en la calle Goya, el viernes 11 de noviembre no podría evitar acercarse y pegar su nariz a la cristalera que da a la calle, algo muy muy gordo estaba pasando allí dentro. Rayos de luces de todos los colores eran despedidos desde el interior del edificio y un montón de gente vestida de noche se arremolinaba en torno a las diferentes entradas. También las cámaras y las antenas que por doquier se podían observar en los alrededores presagiaban que lo que esa noche sucediera no iba a pasar desapercibido para el resto de mortales que no pudiera asistir al evento.

A eso de las 23:30 Laociotk hizo acto de presencia y fuimos recibidos muy amablemente a pesar de que el espectáculo había comenzado y los organizadores pasaban como una exhalación entre el público, encargándose de que aquel "monstruo" festivo funcionara a la perfección. Es digno de mencionar que caras sonrientes y excelente trato es lo que obtuvimos por parte de todo el equipo de Matador y JB, desde el seguridad de la puerta de entrada hasta Álvaro, el responsable de comunicación, pasando por las chicas del ropero o los camareros. Así da gusto ir a una fiesta, y no como desgraciadamente cada vez más ocurre en grandes eventos: tensión en el ambiente, caras serias y tipos que no pestañean encargados de que la cosa funcione. De lo que se siembra, se acaba cosechando...

El primer espacio al que accedimos fue el "innoBar Matador", una zona de luces suaves y asientos en la que servían unos exóticos cocktails de J&B: Ice age, Fresh Manhattan o Neo sour hacían las delicias de los paladares más exquisitos. Una vez más hay que mencionar la excelente organización: un camarero cada dos metros a lo largo de una barra de unos veinte metros de largo despachaban sin prisa pero sin pausa el aluvión de bebidas requeridas por los invitados. Después de una pequeña pausa decidimos ver qué se estaba cociendo allí abajo, en la pista, el lugar del que salían todas aquellas luces que se veían desde fuera, así que procedimos a bajar la escalera que conducía hasta la estancia principal. Iluminada quedó nuestra cara y nuestra abierta boca, al comprobar que la fuente de toda aquella luz era... ¡Una noria gigante que casi rozaba el techo del edificio, girando más rápido que cualquier otra noria que me haya echado a la cara. Claro, esto no es una feria ni los que se suben a la noria son niños; esto es Nightology by Matador y los que se suben son adultos con ganas de alucinar.
En el escenario Lonely Joe arrancaba unas melancólicas notas a su guitarra, una preciosa versión de 'Wicked Game' de Chris Isaak inundaba el enorme espacio circundante, ¿qué más se puede pedir?. Las horas pasaron mientras recorríamos la multitud de espacios habilitados para la ocasión, la sala de calentamiento: una enorme pecera reconvertida en pista dance; Los vestuarios: transformados en un espacio dedicado a videoinstalaciones artísticas comisariado por Feedback. Hasta los pasillos habían sido puestos al servicio del arte, y en uno de ellos pasamos uno de los mejores ratos de la fiesta, con miles de globos de helio que contenían poemas un tanto originales. Fue inevitable una sesión de pitufismo, aspirando el helio de los globos y recitando los poemas, impagable. Cathy Claret y su flamenco fusionado con Bossa pusieron una nota de color en el escenario. La de Nimes nos deleitó con Sambisarane, su nuevo trabajo. Es una pena que finalmente no actuaran Rinôçerôse, habrá que esperar hasta el 3 de diciembre para poder verles en Madrid.

Según se acercaba la hora de la despedida la zona que acaparó el mejor ambiente fue el innoBar de Matador. Cuando regresamos allí las luces eran aún más bajas, las sillas habían desparecido y un montón de gente tan pronto bailaba al ritmo de una animadísima música electrónica como se ponía a saltar con el "Smell like teen Spirit" de Nirvana, canción que sirvió como broche a la sesión. Sin duda esta última hora en el innoBar Matador fue el momento más "underground" de toda la fiesta.

Salimos de allí satisfechos pero con ganas de más, eran las 4 de la mañana y la noche no había hecho más que comenzar. El ánimo en el ambiente invitaba a seguir disfrutando de ella, es una pena que haya que esperar a un otoño más para la siguiente edición de esta mítica fiesta pero... así tienes un año para regodearte en tus recuerdos.

Texto: Alejandro Escohotado
Fotos: Susana Calviño

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