VOLVER Laociotk estuvo allí
Las Lady primero, tron
[Joy Eslava - 29 de Octubre 2008]
La gente quería verlas a ellas dos; las chicas de negro, con su aspecto frío y distante, pero descargando energía con sus sintes y teclados. Ladytron regresó a Madrid, y logró convocar a nuevos y antiguos fans, en un concierto potente y oscuro; oscuro como sus vestidos, como las pasiones que levantan.
Jaime Velázquez | Fotos: Alex Escohotado | Ladytron es uno de esos grupos que hay que ir a ver. Por lo que han sido y también por lo que son. Laociotk no quería perderselo, y estuvo allí. Quizá demasiado pronto. La apertura de puertas era a las ocho y el concierto empezó a eso de las diez. Cuando el cuarteto de Liverpool salió al escenario la gente iba fácilmente por la segunda copa, el mejor estado para recibir a la banda.
En el Joy Eslava se juntó un público de lo más variado. Dos chicas medio punkis al lado dos chavales con sombrero de gangster. Chicas con vestido negro, flequillo y melena corta, compartiendo copa con dos chicos en zapas y sudadera. Gente de todo tipo; algunos que ya hace años que descubrieron a Ladytron y otros que daban saltos con su último single, I Let you run away.
Da gusto ir a un concierto y ver que esas cosas que hemos oído en el disco se pueden hacer en el escenario. Ladytron lleva batería, bajo, teclados y dos Korg. Prácticamente nada enlatado. Y eso es lo que hace que uno esté viendo a una banda realmente en directo. Además el sonido de una batería real en directo (golpeada por la tercera lady en escena) es insustituible, y eso se apreciaba sobre todo en las partes más intensas de las canciones.
No consiguieron que las voces sonaran tan nítidas como en el disco, pero la gente quería verlas a ellas. El resto del grupo atrás, en segundo plano, mientras la búlgara Mira Aroyo y la británica Helena Marnie llevaban el peso de la actuación.
De negro, como unas replicantes de Blade Runner, con vestidos de seda cerrados hasta el cuello que no lograron frenar los piropos de parte del público. Concretamente, uno que estaba detrás de nosotros no paró de gritar. !Quiero verte los pechos! y ¡Me gustas más que mi novia! (No logré localizar a su novia para comparar).
Volviendo al tema músical y dejando de lado los cometarios que por ahí
se oían, la presentación de su último disco, Velocifero, fue muy potente, con un sonido más distorsionado, bastante dark. El estilo a veces nos recordaba a los Joy Division, aunque no con las mismas ganas de suicidarse. Bastante más vital, sobre todo a partir de la mitad de la actuación, que duró una hora y cuarto, y más festiva también. Al público se lo llevaban de calle en el momento en que decidían sacudirles el embobamiento que habían generado ellas mismas.
No fue hasta la mitad del concierto que los de Ladytron se soltaron y empezaron a meter caña, con canciones para bailar y desparramar. Pero ya llevabamos casi una hora de concierto, y eso tenía pinta de acabarse. Para terminar, el grupo regaló al público los temazos que todos conocemos como Sugar y que nos hicieron enamorarnos de estos chicos, y sobre todo de estas chicas.
Sé que alguno esa noche soño que les apartaba las manos del Korg y les desabotonaba poco a poco el vestido negro.
Agradecimientos: Eneida Fever!