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Diversión sin pausa
[Sala Heineken - 10 Noviembre 2008]

Hercules & Love Affair suplieron con entusiasmo y energía la ausencia de su cantante estrella, Antony , en una actuación dedicada a lo mismo que su música: la pista de baile. La banda de Brooklin no dio respiro al público, ni siquiera entre canción y canción. Un espectáculo más cercano a una sesión que a un concierto.


Texto y Fotos: Jaime Velázquez | La diosa Minerva reina desde hace más de un siglo en la ciudad de Madrid, asomada a su balcón del Círculo de Bellas Artes. La noche del lunes le salió un competidor; Hercules & Love Affair; el grupo que a todo el mundo le suena pero que muy pocos conocen bien. La sala Heineken se llenó de gente curiosa, como el que se dispone a probar un nuevo plato que nunca comió. Y no defraudaron.

La banda neoyorkina, que visitaba Madrid sin su componente más conocido, el cantante de Antony and the Johnsons, supo suplir la ausencia con actitud y ganas de dar espectáculo.

Cuando en el escenario ves a alguien que baila y disfruta con su música, es muy facil contagiarse. Y Hercules and Love Affair está hecho para bailar. Es simplemente, música disco. No es nada realmente nuevo, pero verlo en tiempo real es algo que no hemos podido disfrutar los que en los ochenta nos ibamos a la cama aun con Casimiro.

Es como ir a una discoteca, solo que la música está hecha allí mismo, con trompetas, batería y bajo en directo. Un concierto con aspiraciones de sesión, sin interrupciones. La música sonaba sin la habitual parada entre canción y canciones para decir "¡Gracias Madrid!".

La voz de su cantante accidental, Kim Ann Foxmann, quedaba en segundo plano con los ritmos de Andrew Butler, un bajista entregado, y la silueta de Nomi, la transexual más envidiada por el público femenino. Una chica se sorprendía cuando su amigo le desveló el secreto de la segunda voz de Hercules. "Que me diga quién es su cirujano". Con una gorra de los yankis y el ombligo al aire, fue la encargada de levantar la sala.

El concierto llegó a sun punto de no retorno cuando sonó Blind, la (única) canción que todos conocemos de Hercules and Love Affair. La gente, incluso, logró olvidarse por unos instantes de los 6 eurazos que te clavan por una cerveza en la sala Heineken.

"¿Os gusta el Disco?", preguntó Andrew Butler, en su primera parada tras 45 minutos de música ininterrumpida. "¿O gusta Obama? -añadió- A nosotros también. America es ahora un poquito mejor. Un poquito". Yo prefiero quedarme con lo del Disco. El público aplaudió ambas cosas.

La gente seguía haciendo retumbar el suelo de la sala Heineken, y tras el primer bis, aun pedía más. "¿Quereis más?", decía Butler. "No tenemos más, solo tenemos un disco". Aún así, Hercules and Love Affair regalaron una última canción. Al salir muchos tenían su peinado de horas arruinado por el sudor de una horita dando saltos.

Hercules and Love Affair sacaron su primer trabajo en marzo de este año, bajo el manto del sello más exitoso de New York, DFA, que regenta el creador de LCD Sound System, James Murphy, junto a Tim Goldsworthy.

Al dejar el escenario, lanzaron la hoja con el orden de las canciones. La cogió un japonés que daba saltos de alegría por el trofeo. Él y su amigo salen así de contentos en esta foto.

Los temas, por orden, son estos: Classique, You Belong, I´m Telling you, Shadows, Danny Wang, True / False, Blind, Athene, Raise Me Up, Reaper, Wonder Woman y Herc Theme.

En el membrete de la hoja vemos que las canciones fueron las mismas que en el concierto del día 6 de noviembre Barcelona. ¿Los de Barna se lo pasaron así de bien? Aquí estamos acostumbrados a los dioses y semidioses. Minerva lo sabe desde hace un siglo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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