Circuitos a la carta - Hacia la electrónica del futuro
Una empresa americana revoluciona la producción y el diseño de componentes electrónicos a bajo coste con una innovadora técnica de impresión de circuitos en formato de impresora tradicional.
Detalle del dispositivo que la empresa Dimatix ha introducido en el mercado

La producción a bajo coste de cualquier circuito o componente que pueda ser utilizado como prototipo o distribuido comercialmente, puede sin duda significar un hito en nuestra forma de concebir la electrónica de consumo y la investigación a cualquier nivel.
La habilidad para poder imprimir los conocidos como fluidos funcionales, así como la tecnología necesaria para desarrollar las micro bombas de líquido que son capaces de depositarlos, es la revolucionaria técnica que esta empresa propone para abordar los nuevos conceptos que empiezan a trascender en el campo de la electrónica.
Esta nueva tecnología, conocida como Dimatix Material Printer (DMP), consiste en incluir aditivos especiales a los líquidos con determinadas propiedades, que van desde nanopartículas metálicas conductoras y semi-conductoras, hasta polímeros capaces de emitir luz, estructuras celulares y cadenas de ADN. Los especiales cartuchos piezoeléctricos patentados por Dimatix, depositan de manera selectiva capas de estos materiales en el lugar deseado a través de un sencillo software que se incluye con el dispositivo.
El sistema, de gran precisión, hace posible depositar micro-gotas de estos líquidos, manejando cantidades hasta ahora impensables, que rondan el picolitro -la billonésima parte de un litro-y espesores de 50 micrometros, consiguiendo rendimientos y calidades semejantes a las logradas por las costosas técnicas actuales de producción de componentes electrónicos, ahorrando materiales, tiempo y dinero.
La proyección de esta tecnología parece no tener límites, y sus aplicaciones rompen con la concepción tradicional de dispositivo electrónico, introduciendo la posibilidad de fabricar displays flexibles, componentes que se integran en nuestra ropa, y un notable desarrollo de las biociencias, entre muchas otras. Además, su uso permite depositar la amplísima gama de materiales descritos anteriormente sobre una gran cantidad de superficies, incluyendo sustratos flexibles, plásticos, membranas, geles, vidrio, silicio, etcétera.
El mundo de la investigación aplicada y de la producción experimental serán los principales beneficiarios de esta técnica, ya que muchas buenas ideas suelen acabar en saco roto por la dificultad que conlleva ejecutar los diseños y los elevados costes de producción que suponen. De esta forma, cualquier organismo investigador podrá desarrollar sus prototipos a un coste y en unos plazos significativamente menores, fomentando el desarrollo general de las nuevas tecnologías y acelerando la introducción de productos de última generación en el mercado. Así, el tiempo de retorno de la inversión en I+D+i disminuirá en gran medida, siendo capaz de generar beneficios más rápidamente debido a la enorme flexibilidad y versatilidad del sistema.
Su precio actualmente ronda los 30.000 dólares y, aunque todavía puede considerarse elevado, con el tiempo se hará más asequible, pudiendo incluso llegar a estar al alcance de cualquier particular con nociones de electrónica y la suficiente creatividad para desarrollar de forma sencilla y rápida nuevas aplicaciones y dispositivos electrónicos a la carta.
Manuel Sanchez-Blanco
¿Tienes alguna duda? Pregúntale a él, sí sí, a Manuel